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La directora y fundadora del IMB, María Martínez-Vigo, explica en el programa A golpe de Bit en Radio Nacional, con Yolanda Fernández, la tremenda situación que han vivido los profesionales de la salud que trabajaron en primera línea durante la pandemia y las secuelas que el confinamiento y el virus han dejado en la salud mental de la población.

Tal como cuenta María, antes de la pandemia muchas personas estaban ya al límite y el Covid no ha hecho más que desbordar a esos pacientes. Han aparecido nuevos diagnósticos, cuadruplicándose los cuadros de ansiedad, triplicándose los de depresión y con numerosos casos de estrés postraumático.

rne yolanda y maría martinez-vigo del instituto médico del bienestar
María y Yolanda en la sede de RNE
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COVID EN LA SALUD MENTAL DEL COLECTIVO SANITARIO

Estos cuadros han aparecido en la población general, pero la gran afectada ha sido la población sanitaria; enfermeras, médicos, celadores, que, en muchas ocasiones, no han podido pararse a ver sus emociones.

La población general tampoco ha sido consciente de la tremenda angustia que ha vivido el personal sanitario de primera línea: “han intentando salvar a gente que normalmente se salva y veían con desesperación que se les estaba yendo la vida de las manos”.

María pone el acento en valorar el enorme esfuerzo de este colectivo, que no sólo ha puesto en riesgo su vida, sino también la de sus seres más queridos, y no pocos, lamentablemente, han fallecido luchando antes de la vacuna. Por ello, confía en que la administración, el colectivo sanitario y toda la sociedad tengamos en cuenta este esfuerzo y que el personal con contrato Covid no sea abandonado.

También reconoce que, como seres humanos, tendemos a olvidar lo malo después de superar lo más agudo. Como ejemplo habla de la rápida salida a las terrazas, los botellones, los abrazos, etc, recalcando que es esencial que seamos conscientes de que esto sigue y que hay que ayudar a los que nos han ayudado en primera línea.

El  25% del colectivo sanitario tiene síntomas graves de ansiedad y depresión. Síntomas mantenidos que necesitan tratamiento, “pero muchas veces los médicos pasan por encima de sus emociones . Es un porcentaje elevadísimo además de por el daño que sufren, porque es muy difícil seguir ayudando a otro cuando estás así. Esto empeora si no se trata. Creo que los médicos tenemos que ayudar a los demás, pero también es necesario ayudarnos a nosotros mismos”.

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ENFERMEDADES CRÓNICAS EN LA PANDEMIA

Lo grave de las enfermedades crónicas es que se ha cortado el seguimiento, el acceso a los médicos. Los pacientes de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer o la demencia senil, han sufrido un deterioro importante, tal como cuentan sus familiares.

También hay otro tipo de enfermedades que requieren medicación aguda, por ejemplo, los trastornos bipolares, o casos psicóticos graves. En muchas de estas situaciones hay pacientes que no quieren tomarse la medicación. En este caso no todos han empeorado porque han tenido a personas cercanas que han podido hacer un seguimiento.

¿EL ESTRÉS PUEDE PROVOCAR DEPRESIÓN?

Al hablar de un cuadro de estrés, normalmente nos imaginamos a alguien que trabaja en una empresa o con grandes responsabilidades profesionales. Y un cuadro de depresión se percibe de forma muy diferente. Parece que responde a otro tipo de persona.

Decir “tengo estrés” está mucho más aceptado que “tengo depresión” .

Pero en la realidad clínica y en la realidad diagnóstica, sí que un cuadro de estrés no tratado puede desembocar en una depresión.

Creo que ahora se está empezando a entender que los síntomas del estrés son tratables y que no tratarlos no hace sino empeorar la situación. 

María nos cuenta que mucha gente va a la consulta muy tarde con el “Yo puedo. Soy débil si no puedo; voy a intentarlo yo y realmente se trata de una enfermedad médica, no de algo que puedas arreglar en casa.

¿Si tuvieras un cáncer de páncreas aguantas 6 meses porque tú puedes? o si tienes una fractura abierta de tibia aguantas 3 meses porque tú puedes? esto es igual. 

Y además hay un montón de estudios y de pruebas funcionales en los que se ve que tu cerebro no funciona bien cuando estás así. Tú estás enfermo y tienes partes del cerebro que no captan glucosa en una prueba funcional. 

Estás cansado, no puedes trabajar, no puedes pensar, no tienes ganas de salir… es que tu cerebro no puede funcionar. Y si te medicas vuelves a estar bien. Y te dan un antidepresivo y tu cerebro vuelve a captar glucosa. Es tan sencillo como eso.

MIEDO A TOMAR ANTIDEPRESIVOS

María se lamenta de la dificultad de los médicos para establecer un correcto tratamiento en la Sanidad Pública. ”En un sitio público, tú pides una cita y la siguiente te la dan a los 3 mese; psicoterapéuticamente no puedes hacer nada; el médico se ve obligado, si estás muy mal, a darte un antidepresivo. Te pueden dar una benzodiacepina, que eso te cubre la sintomatología, pero realmente no te cura”.

El médico recibe al paciente en un estado serio de depresión y sabe que no le va a poder ver hasta 3 meses después. En esta situación se ve obligado a recetar un antidepresivo para que lo vaya aliviado hasta la próxima visita. El problema es que los antidepresivos suelen sentar mal las primeras semanas y los efectos beneficiosos aparecen un poco después, con lo que, al no tener un seguimiento cercano en el tiempo, el paciente no se siente bien y deja el medicamento.

Pero en cambio si tú lo ves en tu clínica, le explicas cuidadosamente, haces un fármaco detallado para el paciente (porque cada fármaco tiene un efecto secundario que afecta de diferente manera). Es como un traje a la medida Alguna cosa va a tener inicialmente, pero son efectos transitorios y cuando empieza a vencerse la negatividad, empieza a hacer efecto el fármaco positivo. 

Requiere un seguimiento muy cuidadoso y en función de los efectos se va modificando la dosis. Tiene que ser algo artesanal”. 

Por eso muchas veces la gente tiene razón al temer los antidepresivos si no van con un acompañamiento adecuado.

NEUROCIRUGÍA Y FARMACOLOGÍA DE ÚLTIMA GENERACIÓN

En Estados Unidos existe una neurocirugía para los casos severos de depresión persistente. La neurocirugía ha funcionado ya en muchas patologías, tanto en neurología como en psiquiatría. En el caso de TOC persistente (Trastorno Obsesivo Compulsivo) es la última salida. Es eficaz, aunque está todavía en estudio y es una de las posibles salidas también para la depresión resistente.

En relación con esta última, María habla de un fármaco, que está en últimas fases de ensayo, en uso compasivo, que es el “Spravato”, de reciente salida. “Es muy difícil su administración. Hay que pasar muchas líneas. En nuestra clínica estamos creando una asociación con un hospital para poder suministrarlo“ .

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LO QUE NO DICE LA BOCA, LO DICE EL CUERPO

María, a lo largo de la entrevista, incide en lo importante que es una visión integral del paciente a la hora de abordar un tratamiento, ya que el cuerpo responde también a la cabeza: “la angustia siempre habla en el cuerpo. Siempre. “ Ya sea en forma de contracturas, dolores de cabeza, problemas gástricos, entre otras dolencias. 

“Siempre decimos que si no habla tu boca, habla tu cuerpo. Por algún lado tiene que salir si tú no eres capaz de ponerlo en palabras. Tenemos muchísimas neuronas en el sistema digestivo. Y muchas veces me dicen los pacientes, pero ¿qué tiene que ver el cerebro con el cuerpo? Y les digo que las sustancias están todas en el cuerpo. Yo he estudiado medicina y está absolutamente todo relacionado.”

EL INSTITUTO MÉDICO DEL BIENESTAR

De este interés por entender la relación entre cuerpo y mente surgió la idea de crear un centro que pudiera proporcionar al paciente los beneficios de la psicoterapia acompañados de tratamientos físicos.

María fundó el centro empezando ella como única psiquiatra con dos fisioterapeutas. La sesión de psicoterapia se continuaba con una sesión de fisio, donde la fisioterapeuta tocaba los puntos de dolor en los que la ansiedad se fijaba más. “Y con esto también la sesión servía para que la paciente reflexionara sobre todo lo que habíamos tratado, en vez de salir a la calle y volver a la locura del día a día sin tener su espacio de reflexión”.

El sistema empezó a funcionar muy bien y María intentó avanzar más porque “ cuando ya tienes un paciente muy tuyo lo quieres acompañar, más allá de la psiquiatría. Que cuando el paciente entre en el IMB, sienta que tiene como una casa médica donde todo pueda ser solucionado.”

Entrada del Instituto Médico del Bienestar

De ahí la idea de añadir otras especialidades para guiar al paciente, como endocrinología y medicina. “Porque psiquiatría y endocrino van absolutamente unidos” recalca, “ y desde Medicina interna, por ejemplo, se hacen las pruebas necesarias y se puede cerrar el círculo ahí, o si hace falta, se deriva a una cirugía o a una ginecología.

En los hospitales en general tienen muy poco tiempo. 

Yo quería hacer una psiquiatría de calidad. Creo que a los médicos nos encanta ver pacientes y estamos deseando que el paciente se sienta bien y nosotros hagamos el mejor trabajo posible. He trabajado muchos años en “agudos”, en el hospital y me gusta muchísimo, pero la parte de la psiquiatría de consulta la quería hacer de forma artesana y darle al paciente lo que necesita. Que se sienta bien recibido, bien tratado y técnicamente hecha la psiquiatría de forma perfecta.

PSIQUIATRÍA Y TECNOLOGÍA

Lo que hace unos años podía parecer algo frío y lejano, con la pandemia se ha extendido y la consulta online se ha convertido en una solución fundamental. “la calidez es la misma, la cercanía es la misma. Con las mascarillas en pleno covid, era mucho más cercano una consulta con telemedicina, viendo la cara, (la gestualidad, la sonrisa, los ojos cuando el paciente necesita una cercanía), que en una sala con una mascarilla, que el paciente no te recibe igual”.

AUMENTO DE LAS VISITAS AL PSIQUIATRÍA

Como reflejo de todo lo hablado anteriormente, María nos cuenta cómo han aumentado las visitas a las consultas de psiquiatría y psicología desde el confinamiento en todos los segmentos de edad. Es llamativo el descenso de edad en los pacientes que llega hasta los 8 y 9 años.

Instituto Médico del Bienestar