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Durante mucho tiempo se ha asumido que la demencia es una condición asociada exclusivamente al envejecimiento. Sin embargo, investigaciones recientes demuestran que la salud cerebral en la vejez está profundamente influenciada por experiencias y hábitos adquiridos desde la infancia.

Existen estudios longitudinales (seguimiento de mismas personas a lo largo de los años) como el Avon Longitudinal Study, de la Universidad de Bristol (ALSPAC) o el realizado por la Universidad de Tufts, que indican que factores como el estrés precoz, la alimentación deficiente o el sedentarismo en la niñez podrían aumentar significativamente el riesgo de desarrollar enfermedades neurodegenerativas en la adultez.

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Estimulación cognitiva infantil para prevenir demencia en la vejez

Evidencia científica que conecta infancia y salud mental

Un estudio publicado en eBioMedicine evaluó a 860 participantes desde la infancia hasta la adultez joven. Los investigadores encontraron que había diversos factores entre los 7 y 17 años que se relacionaban con alteraciones estructurales cerebrales en la adultez:

  • Obesidad infantil
  • Baja actividad física
  • Presión arterial alta 

Las regiones afectadas están implicadas en la memoria, el lenguaje y el pensamiento abstracto, funciones clave deterioradas en casos de demencia.

funciones del cerebro


Trauma infantil y mayor riesgo de deterioro cognitivo en mujeres

La Universidad Charité de Berlín publica en Annals of Neurology un artículo que apunta a que las mujeres que sufrieron experiencias adversas en la infancia (abuso, violencia doméstica, pérdida parental) mostraban marcadores biológicos de neuroinflamación y neurodegeneración. Además presentaban volúmen cerebral reducido y mayor riesgo de deterioro cognitivo precoz.

Trauma infantil y riesgo de demencia en la vejez

Dieta saludable desde la niñez y protección contra la demencia

La Universidad de Tufts, en un análisis del British Birth Cohort, demostró que solo el 7% de quienes mantuvieron una dieta saludable desde la infancia mostraron deterioro cognitivo a los 70 años.

Una alimentación rica en vegetales, legumbres, grasas saludables y antioxidantes se asoció con una mejor memoria, velocidad de procesamiento y atención.

Alimentacion saludable evita demencia en la vejez

Los trastornos depresivos son una de las dolencias psiquiátricas más comunes en todo el mundo, afectando a millones de personas y limitando severamente su funcionamiento psicosocial y calidad de vida. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), aproximadamente 280 millones de personas viven con depresión.

Principales factores de riesgo en la infancia que aumentan el riesgo de demencia

El estrés crónico en la infancia puede alterar el desarrollo del eje hipotalámico-hipofisario-adrenal (HHA), lo que incrementa la vulnerabilidad del cerebro a procesos neuroinflamatorios y degenerativos.

Deficiencias en ácidos grasos omega-3, antioxidantes, vitaminas B y D durante el desarrollo pueden afectar la mielinización y la plasticidad sináptica, esenciales para la salud neurológica.

La falta de actividad física reduce la oxigenación cerebral, la neurogénesis y se asocia a un mayor riesgo de enfermedades metabólicas que también influyen en la salud cerebral.

Ejercicio infantil para prevenir la demencia en la vejez

En la era de las pantallas y la tecnología arraigada en nuestro día a día, se han instaurado nuevos hábitos, algunos muy sanos, pero es importante no descuidar aquellos otros que nosotros pudimos disfrutar en nuestra infancia y que nuestros hijos no siempre encuentran a su alcance.

  • Fomentar el movimiento desde la infancia: juegos activos, deportes o caminatas.
  • Estimulación cognitiva y creatividad: lectura, actividades manuales, dibujo, escritura.
  • Establecer hábitos alimentarios saludables: frutas, verduras, pescado azul, aceite de oliva.
  • Promover ambientes familiares seguros y emocionalmente estables.
  • Realizar controles pediátricos y psicológicos regulares.

La infancia representa una etapa clave en la prevención de enfermedades neurodegenerativas. Cuidar el entorno emocional, nutricional y físico de nuestros hijos no solo mejora su bienestar presente, sino que protege su cerebro para el futuro.

La prevención de la demencia comienza en la cuna.

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